Cocina

¿Tu cocina ya no funciona para ti? 6 señales de que necesitas replantear la distribución


Hay cocinas
que no están mal, simplemente han dejado de funcionar como necesitamos.

Quizá antes erais dos y ahora sois cuatro. Cocináis más que antes, utilizáis más electrodomésticos o simplemente os habéis dado cuenta de que cada vez que preparáis la comida termináis haciendo el mismo recorrido de un lado para otro…

Y es que una cocina no debería diseñarse únicamente pensando en cómo queremos que se vea. También tiene que funcionar bien en nuestro día a día.

La distribución, las zonas de trabajo, el almacenamiento y la circulación son algunos de los aspectos que los profesionales tienen en cuenta al planificar una cocina. Pero ¿cómo saber si vuestra cocina necesita un cambio? Estas son 7 señales a las que prestar atención!


Os cruzáis constantemente mientras cocináis…

Si cocinar dos personas a la vez se convierte en una pequeña coreografía para evitar chocarse, quizá la distribución no esté aprovechando bien el espacio.

La circulación es una parte fundamental de la planificación de una cocina. Los recorridos habituales deberían permitir trabajar con comodidad sin convertir la zona de preparación en una zona de paso.

Y esto no significa necesariamente que necesitéis una cocina más grande. A veces, una distribución diferente puede hacer que el mismo espacio funcione mucho mejor.


Para preparar una comida dais mil vueltas

Nevera, encimera, fregadero, placa, despensa…Cuando los elementos principales están mal relacionados entre sí, las tareas más sencillas pueden convertirse en un continuo ir y venir.

Tradicionalmente se ha utilizado el llamado triángulo de trabajo, que relaciona las zonas de almacenamiento/frigorífico, fregadero y cocción. Aunque hoy existen muchas formas diferentes de organizar una cocina, el objetivo sigue siendo parecido: facilitar la transición entre las distintas tareas.


Los electrodomésticos están donde “cabían”…

A veces el problema no es tener malos electrodomésticos, sino haberlos colocado pensando únicamente en el espacio que había disponible.

El frigorífico puede quedar demasiado alejado de la zona de preparación, el lavavajillas puede interferir con otros muebles cuando está abierto, o el horno puede encontrarse en una posición poco cómoda para el uso diario.

La planificación profesional tiene en cuenta precisamente estas relaciones entre elementos y los espacios necesarios para utilizarlos con seguridad y comodidad. Por eso, antes de decidir dónde irá cada aparato, conviene pensar cómo lo utilizáis realmente.

Tenéis muchos armarios, pero os sigue faltando espacio

Esta situación es más habitual de lo que parece. Tenemos muebles, cajones y armarios, pero la encimera acaba llena de cosas y siempre hay algún utensilio que no sabemos dónde guardar.

El problema puede estar en cómo está organizado el almacenamiento, no necesariamente en la cantidad.

Cajones extraíbles, soluciones para esquinas, interiores organizados o muebles adaptados a las dimensiones reales de la estancia pueden ayudar a aprovechar mejor el espacio disponible.


Nunca tenéis suficiente encimera

La encimera no es solo un acabado bonito, es la superficie donde preparamos los alimentos, colocamos pequeños electrodomésticos y hacemos buena parte del trabajo diario.

Por eso, su distribución tiene que estar pensada junto al fregadero, la placa y las zonas de almacenamiento. Las recomendaciones de planificación de cocinas contemplan precisamente la necesidad de contar con superficies adecuadas junto a las zonas de trabajo.

Si constantemente tenéis que mover cosas para encontrar un hueco donde trabajar, quizá sea el momento de replantear cómo está distribuida.


Si vuestra forma de vivir ha cambiado…

Esta quizá sea una de las señales más importantes.

La cocina que funcionaba perfectamente hace diez años puede no funcionar igual hoy.

Quizá ahora cocináis más. Necesitáis más almacenamiento. Trabajáis ocasionalmente desde casa. Los niños utilizan la cocina de otra manera. O simplemente queréis que sea un espacio en el que poder estar juntos.

Un buen diseño parte de las necesidades concretas de quienes van a utilizarlo. La cocina debería adaptarse a vuestra vida, no al revés.

Entonces, ¿necesitáis una cocina más grande?

No necesariamente. Antes de pensar en tirar paredes o ampliar la estancia, merece la pena analizar cómo utilizáis actualmente la cocina.

Dónde preparáis las comidas, qué electrodomésticos utilizáis más, qué necesitáis tener siempre a mano. Cuánto espacio de almacenamiento necesitáis. Cómo os movéis cuando cocináis dos personas.

A partir de ahí, se puede estudiar si tiene sentido mantener la distribución actual o plantear otra: una cocina en L, una península, una isla, más superficie de trabajo, nuevas soluciones de almacenamiento…

En Hermanos Blanco llevamos más de 30 años trabajando en reformas y cocinas, y sabemos que no hay una distribución perfecta para todo el mundo. Cada vivienda, cada espacio y cada familia necesitan una solución diferente.

Por eso, antes de elegir colores, materiales o acabados, merece la pena empezar por una pregunta mucho más sencilla: ¿Cómo queréis que funcione vuestra cocina?

Si la vuestra ya no responde a esa pregunta, quizá sea el momento de replantearla.

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